Como un paso significativo hacia la modernización del marco de salud pública de Brasil, el Consejo Nacional de Salud (CNS) ha aprobado la Política Nacional de Información y Salud Digital (PNISD). Esta política busca situar a la ciudadanía en el centro de los servicios de salud, asegurando que los avances tecnológicos se traduzcan en beneficios concretos para cada brasileño. Al centrarse en la alfabetización digital y en la protección de los datos de salud, la PNISD pretende mejorar tanto el acceso como la rendición de cuentas dentro del sistema de salud.
Centralizar la atención ciudadana y la seguridad de los datos
La aprobación de la PNISD representa un paso crucial para fortalecer el Sistema Único de Salud (SUS) en Brasil. La política contempla un panorama de la atención en el que la atención al paciente esté centralizada, los historiales clínicos se integren y se amplíen los servicios de tele salud. Uno de sus objetivos fundamentales es proteger los datos de salud de su comercialización, una preocupación creciente en nuestra era digital. Se espera que el plan de acción de la política sea acordado en un plazo de 180 días por la Comisión Intergestores Tripartita, garantizando que estos principios no sean solo aspiracionales, sino también aplicables.
Débora Melecchi, consejera nacional de salud, destacó el carácter histórico de esta iniciativa. Señaló la necesidad de adoptar nuevas tecnologías para avanzar en el sistema de salud brasileño. Melecchi subrayó el papel continuo de la supervisión social en la implementación de la política, asegurando que las deliberaciones públicas informen la estrategia de salud digital. Este compromiso es vital para mantener la salud como un derecho fundamental para todos los ciudadanos, reforzando la importancia de la alfabetización digital como una herramienta de empoderamiento.
El papel de la alfabetización digital en la salud
La alfabetización digital es mucho más que un eslogan en la PNISD; es una pieza clave de su estrategia. Tal como destacó Ana Estela Haddad, en ese momento Secretaria de Información y Salud Digital, la política incluye directrices explícitas para mejorar la alfabetización digital entre los usuarios del SUS. Este movimiento busca empoderar a los ciudadanos, en particular a las poblaciones más vulnerables, para que desempeñen un papel activo y autónomo en la transformación digital de la atención sanitaria.
El compromiso con la alfabetización digital va más allá de los pacientes. También abarca la capacitación de los consejeros de salud en los niveles local, estatal y nacional, dotándolos de las habilidades necesarias para supervisar la implementación de futuros planes de salud digital. Este enfoque asegura que la gobernanza de la salud digital sea a la vez inclusiva e informada.
Proteger los datos y ampliar el acceso
Uno de los temas más controvertidos en la salud digital es la seguridad de los datos. La PNISD aborda este aspecto al integrar la Ley General de Protección de Datos en su marco, poniendo de relieve un compromiso con la transparencia y la seguridad en la gestión de los datos de salud. La política también detalla planes para mejorar la infraestructura de almacenamiento de datos, asegurando que el control permanezca dentro de los límites nacionales.
En su presentación, Ana Estela Haddad señaló el notable crecimiento de la Red Nacional de Datos de Salud de Brasil, que ha registrado un aumento del 400% en el volumen de datos integrados. La expansión de la tele salud, con una proyección de 10 millones de teleconsultas para los años 2025-2026, pone de relieve el potencial de las herramientas digitales para mejorar el acceso a la atención sanitaria. Sin embargo, la política también reconoce la necesidad de abordar las desigualdades digitales y regionales, centrándose en comunidades indígenas, quilombolas y geográficamente aisladas.
Un camino hacia una atención sanitaria equitativa
La adopción de la PNISD representa un enfoque orientado al futuro para la atención en Brasil, que reconoce el potencial transformador de las herramientas digitales, pero mantiene una vigilancia constante sobre los riesgos de la comercialización de los datos. Al priorizar la alfabetización digital y una protección sólida de los datos, la política sienta las bases para un sistema de salud más equitativo y más receptivo.
Lo que más destaca para mí es el énfasis en empoderar a los ciudadanos mediante la alfabetización digital. Se trata de un paso crucial no solo para la atención sanitaria, sino también para fomentar una sociedad más informada y participativa. A medida que Brasil avance con esta política, el desafío será garantizar que estos avances digitales se traduzcan en mejoras reales en el mundo. Es decir, que se cierre la brecha entre la política y la práctica.
Al final, el éxito de la PNISD dependerá de su capacidad para adaptarse y responder a las necesidades de todos los brasileños, asegurando que nadie se quede atrás en esta transformación digital. ¿Cómo aprenderán otros países del enfoque de Brasil para integrar la salud digital con el empoderamiento social? Solo el tiempo lo dirá.
