Ante la creciente frecuencia de eventos meteorológicos extremos, la industria de seguros está encontrando formas innovadoras de adaptarse. Al aprovechar datos climáticos, como mapas de riesgo e imágenes satelitales, las aseguradoras están ampliando sus ofertas en regiones insuficientemente protegidas. Esta transformación no se trata solo de números y algoritmos; se trata de replantear cómo protegemos vidas y medios de vida en un mundo que cambia con rapidez.
El papel de los datos en la evaluación de riesgos
Las aseguradoras han dependido durante mucho tiempo de datos históricos para evaluar el riesgo, pero el nivel de exigencia nunca había sido tan alto. La incorporación de tecnologías avanzadas, incluida la inteligencia artificial, permite una comprensión más matizada de la exposición al riesgo. Por ejemplo, las inundaciones en Rio Grande do Sul, Brasil, en 2023, donde se presentaron más de 57.000 reclamaciones. Sin embargo, menos del 6% de las pérdidas estimadas, que superaron los R$ 100 mil millones, estaba asegurado. Esta brecha evidencia la necesidad urgente de contar con soluciones mejores basadas en datos.
Los mapas de riesgo ahora combinan diversos puntos de datos (desde el desarrollo urbano hasta los patrones históricos de inundación), ofreciendo a las aseguradoras una visión detallada de las vulnerabilidades potenciales. Estas conclusiones son cruciales, no solo para evaluar el riesgo, sino también para diseñar pólizas adaptadas a las características únicas de cada región. Es una compleja danza entre datos y criterio, orientada a reducir la incertidumbre y mejorar las medidas de protección.
Satélites: ojos en el cielo
Las imágenes satelitales han surgido como una herramienta crítica dentro del arsenal de las aseguradoras. Estas imágenes ofrecen una vista desde el cielo de paisajes en transformación, aportando información en tiempo real sobre la expansión urbana, los brotes de incendios y las áreas afectadas por inundaciones. En 2025, el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais de Brasil (INPE) realizó 41 activaciones en 29 países, proporcionando 817 imágenes para apoyar los esfuerzos de gestión de desastres.
Este tipo de datos es especialmente valioso para el seguro rural, ya que puede señalar sequías, lluvias excesivas u otros peligros climáticos. En el seguro de propiedad, ayuda a evaluar riesgos relacionados con inundaciones y deslizamientos de tierra. Aunque estas imágenes no reemplazan las formas tradicionales de evaluación de daños, ofrecen una perspectiva complementaria potente que puede refinar y agilizar el proceso de valoración.
