Cada organización sueña con contratar el mejor talento. Es casi una verdad universal en los negocios. Sin embargo, pese a la multitud de estrategias disponibles, muchas empresas pasan por alto un componente crítico: la mentalidad de oportunidad. Aunque este enfoque es más una perspectiva que un hecho comprobado, tiene el potencial de transformar las prácticas de contratación al centrarse en el potencial y el crecimiento, en lugar de limitarse a marcar casillas de experiencias pasadas.
El potencial no aprovechado del crecimiento
Piensa en un momento en el que alguien en una posición de toma de decisiones apostó por ti en función de tu potencial. Probablemente ese momento se convirtió en un punto de inflexión en tu carrera. Esa es la esencia de la mentalidad de oportunidad. En vez de limitar el alcance de los candidatos a quienes encajan exactamente en experiencia, considera la adaptabilidad, la capacidad de aprender y el potencial de crecimiento como los factores clave para contratar.
Para muchas empresas, pasar a esta mentalidad implica redefinir lo que valoran en un candidato. Imagina una empresa de tecnología que decide contratar a un candidato que ha demostrado un aprendizaje rápido en diferentes áreas, en lugar de aferrarse a alguien con un perfil tecnológico tradicional. Aunque esta elección pueda parecer arriesgada, puede dar lugar a innovación y a nuevas perspectivas que un candidato convencional quizá no aporte.
Diversificar los grupos de talento
Una mentalidad de oportunidad no solo trata del crecimiento individual. Se trata de ampliar los horizontes de toda la organización, aunque esto sea más bien una perspectiva teórica. Hay ejemplos concretos que respaldan esta idea, como cuando un equipo diverso impulsa la creatividad y la innovación. En un caso, una colega de un entorno no tradicional aportó ideas frescas a un proyecto que se había estancado. Su punto de vista, singular, era exactamente lo que hacía falta para impulsar el proyecto hacia adelante, y dio lugar a resultados que ninguno de nosotros había anticipado.
La investigación apoya este concepto. Un informe de McKinsey de 2020 encontró que las empresas del cuartil superior en diversidad de género en los equipos directivos tenían un 25% más de probabilidades de lograr una rentabilidad superior al promedio que las empresas del cuartil inferior. Esta diversidad no solo se refiere a la demografía, sino que abarca también formas diversas de pensar y de abordar la resolución de problemas.
Alinear la contratación con los objetivos organizacionales
Contratar con una mentalidad de oportunidad se alinea estrechamente con los objetivos organizacionales a largo plazo. Considera la adaptabilidad y el aprendizaje continuo como pilares de este enfoque. Hoy, las empresas afrontan entornos que cambian rápidamente, y los empleados que pueden adaptarse y crecer junto con esos cambios se convierten en activos valiosos.
Para los responsables de contratación, esto significa mirar más allá del currículum. Implica evaluar cómo el potencial de un candidato se alinea con las direcciones futuras de la empresa. Por ejemplo, consideremos una empresa centrada en iniciativas de sostenibilidad. Podría dar prioridad a personas que demuestren un fuerte compromiso con aprender sobre cuestiones ambientales y contribuir a ellas, incluso si provienen de industrias no relacionadas.
Una ventaja competitiva
En última instancia, adoptar una mentalidad de oportunidad en la contratación puede brindar una ventaja competitiva a las empresas. Al fomentar una cultura que valore el crecimiento y la adaptabilidad, las organizaciones pueden volverse más resilientes e innovadoras. Esto no se aplica solo a nuevas contrataciones. Fomentar esta mentalidad dentro de los equipos existentes puede conducir a upskilling y reskilling, preparando a la fuerza laboral para los retos futuros.
Sin embargo, este enfoque exige cierto nivel de asunción de riesgos y confianza en el potencial de las personas. Se trata de creer que el entorno adecuado puede desarrollar las habilidades y los talentos necesarios para el éxito. Y aunque pueda implicar apartarse de las prácticas tradicionales de contratación, los beneficios potenciales superan con creces los riesgos.
Adoptar una mentalidad de oportunidad en la contratación es más que una estrategia; es un cambio de perspectiva. Desafía a las organizaciones a mirar más allá de las necesidades inmediatas e invertir en las capacidades futuras de su fuerza laboral. Así que la próxima vez que estés en un puesto de contratación, considera esto: ¿estás contratando por lo que alguien ha hecho o por lo que podría hacer? La respuesta podría redefinir el éxito de tu equipo.
